--Taiana, a diez años del "No al Alca": "La salida al neoliberalismo sólo podía hacerse con integración regional"--
Buenos Aires, 4 noviembre (Especial de NA por Sebastián
Hadida) -- El excanciller Jorge Taiana recordó hoy los diez
años del rechazo en la Cumbre de Mar del Plata al Acuerdo de
Libre Comercio patrocinado por Estados Unidos, y destacó que
los gobiernos latinoamericanos arribaron a esa decisión
producto de haber comprendido que "la salida de la receta
neoliberal sólo podía hacerse con mayor integración regional".
En una entrevista exclusiva con NA, el representante electo
del Parlasur por el Frente para la Victoria ponderó la
iniciativa de Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Lula Da Silva, y
remarcó que el ALCA "no iba a traer beneficios a la Argentina"
dado que "Estados Unidos no es un país complementario sino un
país competidor de Argentina como exportador agrícola".
"Se planteaba una inclusión en un acuerdo de libre comercio
de una manera subordinada a los intereses de Estados Unidos y
sin ninguna compensación", analizó Taiana, que fue coordinador
nacional de la Cumbre del 5 de noviembre de 2005.
Agregó, además, que Estados Unidos planteaba una visión
"unipolar" del mundo que los gobiernos sudamericanos no
compartían, ya que vislumbraban un horizonte de "creciente
multilateralismo" desde el punto de vista comercial que iba a
brindar nuevas "oportunidades" para los países emergentes.
A continuación los pasajes más relevantes de la entrevista:
.
NA: ¿Cómo fue el proceso por el cual se llegó el 5 de
noviembre de 2005 a darle la espalda al ALCA?
JT: Hubo todo un proceso que se inició en las cumbres
anteriores, donde había consenso a favor del ALCA. Antes de la
cuarta cumbre en la Argentina, se realizaron reuniones técnicas
de negociaciones comerciales en donde Brasil encabezaba el
grupo de negociaciones con Estados Unidos. Para comienzos del
2005 ya estaba claro que las gestiones estaban muy estancadas y
que no se iba a alcanzar el acuerdo.
- ¿Néstor Kirchner lo tenía claro desde el 2003 o se fue
convenciendo?
- Siempre lo tuvo claro. A mí me designó coordinador
nacional de la Cumbre un año y medio antes, y tuve la
responsabilidad de llevar adelante la declaración presidencial
y el plan de acción. Nosotros planteamos como lema de la cumbre
"Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la
democracia". Era una forma de mostrar un cambio de paradigma,
ya que en los 90, el trabajo no era el centro de nada, estaba
casi invisibilizado.
- ¿Cuáles podían llegar a ser las consecuencias si se
hubiera suscripto al ALCA?
- Todos los análisis mostraban que el ALCA no iba a traer
beneficios a la Argentina. ¿Por qué razón? Porque Estados
Unidos no es un país complementario sino un país competidor de
la Argentina como exportador agrícola. Se planteaba una
inclusión en un acuerdo de libre comercio de una manera
subordinada a los intereses de Estados Unidos y sin ninguna
compensación. Además, Estados Unidos propuso el ALCA en 1994,
después de la caída del muro, diciendo que el mundo que se
venía era unipolar y que todos debían asociarse detrás suyo.
Pero nosotros veíamos que estábamos avanzando hacia un
creciente multipolarismo y que había una serie de países
emergentes que nos iban a dar oportunidades diferentes desde el
punto de vista comercial. La Cumbre se hizo en noviembre en
2005 y con Néstor fuimos a China en 2004.
- La negativa del bloque regional al ALCA ¿Fue un punto de
partida para la reactivación de la integración latinoamericana?
- El "No al ALCA" lo puso de manifiesto con mayor claridad,
pero no fue el punto de partida. Obviamente ese acontecimiento
fue lo que permitió el nacimiento de la Unasur, pero ya existía
la Comunidad Sudamericana de Naciones desde el 2004, que se
había creado en Cuzco. Todos los líderes y movimientos
progresistas y populares que surgieron a fines del siglo XX y a
comienzos del siglo XXI en América del Sur, en mayor o menor
medida, creían que había que corregir los resultados de la
apertura indiscriminada de los 90. Todos creían, además, que
esa salida de la receta neoliberal sólo podía hacerse con
mayor integración regional, y que solos no lo iban a poder
resolver.
- ¿La contracumbre organizada por movimientos sociales
kirchneristas ¿fue una suerte de despertar del sentimiento
antiimperialista en una parte de la sociedad argentina?
- En realidad, desde hace años había un movimiento
encabezado por el Foro Social de Porto Alegre, que se había
armado un poco en contraposición al Foro empresario de Davos. Y
había manifestaciones fuertes contrarias a la globalización en
todos lados. La primera y más importante es la de 1999 en
Seattle, que de hecho interrumpió la reunión de la OMC. La
misma cumbre del 2001 en Québec concitó una fuerte
manifestación de globalofóbicos y de opositores al ALCA. O sea
que era razonable que se armara una Contracumbre acá en Mar del
Plata, y más en un país que tiene una tradición nacionalista y
antiimperialista grande como Argentina.
- ¿Cómo se manifiesta el imperialismo en el siglo XXI?
- La novedad más importante es lo que se ha denominado la
"financialización". No es el capital industrial el que tiene el
rol hegemónico sino el capital financiero, y dentro de éste las
formas más especulativas. Eso es lo que ha llevado a la crisis
del 2008, de la que la economía mundial no termina de salir.
Esto es contrario a los intereses de la mayoría de los pueblos
y a los intereses de los países emergentes, que nos vemos
sometidos a presiones que son completamente arbitrarias e
impuestas por los poderosos.
- ¿Por qué naufragó el proyectó del Banco del Sur?
- No diría que naufragó, sino que ha quedado demasiado
postergado. Lo que pasa ahora es que la crisis mundial hizo que
hubiera menos dinero para poner. El proyecto está y los países
están, lo que falta es poner el dinero.
- ¿Se puede pensar en una moneda común del Mercosur?
- Para eso falta muchísimo. Además, la experiencia europea y
griega demuestra una moneda única te ata al nivel de
productividad y al nivel económico del país más fuerte y no del
país mas vulnerable.
--Taiana: "El voto en blanco de la izquierda es un voto gorila"--
Buenos Aires, 8 noviembre (Especial de NA, por Sebastián
Hadida) -- El excanciller Jorge Taiana cuestionó hoy en duros Buenos Aires, 4 noviembre (Especial de NA por Sebastián
Hadida) -- El excanciller Jorge Taiana recordó hoy los diez
años del rechazo en la Cumbre de Mar del Plata al Acuerdo de
Libre Comercio patrocinado por Estados Unidos, y destacó que
los gobiernos latinoamericanos arribaron a esa decisión
producto de haber comprendido que "la salida de la receta
neoliberal sólo podía hacerse con mayor integración regional".
En una entrevista exclusiva con NA, el representante electo
del Parlasur por el Frente para la Victoria ponderó la
iniciativa de Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Lula Da Silva, y
remarcó que el ALCA "no iba a traer beneficios a la Argentina"
dado que "Estados Unidos no es un país complementario sino un
país competidor de Argentina como exportador agrícola".
"Se planteaba una inclusión en un acuerdo de libre comercio
de una manera subordinada a los intereses de Estados Unidos y
sin ninguna compensación", analizó Taiana, que fue coordinador
nacional de la Cumbre del 5 de noviembre de 2005.
Agregó, además, que Estados Unidos planteaba una visión
"unipolar" del mundo que los gobiernos sudamericanos no
compartían, ya que vislumbraban un horizonte de "creciente
multilateralismo" desde el punto de vista comercial que iba a
brindar nuevas "oportunidades" para los países emergentes.
A continuación los pasajes más relevantes de la entrevista:
.
NA: ¿Cómo fue el proceso por el cual se llegó el 5 de
noviembre de 2005 a darle la espalda al ALCA?
JT: Hubo todo un proceso que se inició en las cumbres
anteriores, donde había consenso a favor del ALCA. Antes de la
cuarta cumbre en la Argentina, se realizaron reuniones técnicas
de negociaciones comerciales en donde Brasil encabezaba el
grupo de negociaciones con Estados Unidos. Para comienzos del
2005 ya estaba claro que las gestiones estaban muy estancadas y
que no se iba a alcanzar el acuerdo.
- ¿Néstor Kirchner lo tenía claro desde el 2003 o se fue
convenciendo?
- Siempre lo tuvo claro. A mí me designó coordinador
nacional de la Cumbre un año y medio antes, y tuve la
responsabilidad de llevar adelante la declaración presidencial
y el plan de acción. Nosotros planteamos como lema de la cumbre
"Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la
democracia". Era una forma de mostrar un cambio de paradigma,
ya que en los 90, el trabajo no era el centro de nada, estaba
casi invisibilizado.
- ¿Cuáles podían llegar a ser las consecuencias si se
hubiera suscripto al ALCA?
- Todos los análisis mostraban que el ALCA no iba a traer
beneficios a la Argentina. ¿Por qué razón? Porque Estados
Unidos no es un país complementario sino un país competidor de
la Argentina como exportador agrícola. Se planteaba una
inclusión en un acuerdo de libre comercio de una manera
subordinada a los intereses de Estados Unidos y sin ninguna
compensación. Además, Estados Unidos propuso el ALCA en 1994,
después de la caída del muro, diciendo que el mundo que se
venía era unipolar y que todos debían asociarse detrás suyo.
Pero nosotros veíamos que estábamos avanzando hacia un
creciente multipolarismo y que había una serie de países
emergentes que nos iban a dar oportunidades diferentes desde el
punto de vista comercial. La Cumbre se hizo en noviembre en
2005 y con Néstor fuimos a China en 2004.
- La negativa del bloque regional al ALCA ¿Fue un punto de
partida para la reactivación de la integración latinoamericana?
- El "No al ALCA" lo puso de manifiesto con mayor claridad,
pero no fue el punto de partida. Obviamente ese acontecimiento
fue lo que permitió el nacimiento de la Unasur, pero ya existía
la Comunidad Sudamericana de Naciones desde el 2004, que se
había creado en Cuzco. Todos los líderes y movimientos
progresistas y populares que surgieron a fines del siglo XX y a
comienzos del siglo XXI en América del Sur, en mayor o menor
medida, creían que había que corregir los resultados de la
apertura indiscriminada de los 90. Todos creían, además, que
esa salida de la receta neoliberal sólo podía hacerse con
mayor integración regional, y que solos no lo iban a poder
resolver.
- ¿La contracumbre organizada por movimientos sociales
kirchneristas ¿fue una suerte de despertar del sentimiento
antiimperialista en una parte de la sociedad argentina?
- En realidad, desde hace años había un movimiento
encabezado por el Foro Social de Porto Alegre, que se había
armado un poco en contraposición al Foro empresario de Davos. Y
había manifestaciones fuertes contrarias a la globalización en
todos lados. La primera y más importante es la de 1999 en
Seattle, que de hecho interrumpió la reunión de la OMC. La
misma cumbre del 2001 en Québec concitó una fuerte
manifestación de globalofóbicos y de opositores al ALCA. O sea
que era razonable que se armara una Contracumbre acá en Mar del
Plata, y más en un país que tiene una tradición nacionalista y
antiimperialista grande como Argentina.
- ¿Cómo se manifiesta el imperialismo en el siglo XXI?
- La novedad más importante es lo que se ha denominado la
"financialización". No es el capital industrial el que tiene el
rol hegemónico sino el capital financiero, y dentro de éste las
formas más especulativas. Eso es lo que ha llevado a la crisis
del 2008, de la que la economía mundial no termina de salir.
Esto es contrario a los intereses de la mayoría de los pueblos
y a los intereses de los países emergentes, que nos vemos
sometidos a presiones que son completamente arbitrarias e
impuestas por los poderosos.
- ¿Por qué naufragó el proyectó del Banco del Sur?
- No diría que naufragó, sino que ha quedado demasiado
postergado. Lo que pasa ahora es que la crisis mundial hizo que
hubiera menos dinero para poner. El proyecto está y los países
están, lo que falta es poner el dinero.
- ¿Se puede pensar en una moneda común del Mercosur?
- Para eso falta muchísimo. Además, la experiencia europea y
griega demuestra una moneda única te ata al nivel de
productividad y al nivel económico del país más fuerte y no del
país mas vulnerable.
--Taiana: "El voto en blanco de la izquierda es un voto gorila"--
Buenos Aires, 8 noviembre (Especial de NA, por Sebastián
términos el llamado a sufragar en blanco por parte de un sector
de la izquierda y del progresismo, al sostener que se trata de
un "voto gorila" que "ayuda" al candidato presidencial de
Cambiemos, Mauricio Macri.
A dos semanas del primer balotaje presidencial de la historia,
Taiana propuso encauzar la campaña del Frente para la Victoria en
"propuestas concretas" ya que "la gente vota por el futuro y no
por el pasado".
"Llamar al voto en blanco es una falta de compromiso que ayuda
a Macri. Es un voto gorila", disparó el parlamentario electo del
Mercosur por el Frente para la Victoria, en una entrevista
exclusiva con NA.
En ese marco, el legislador porteño remarcó la inutilidad
del voto en blanco por el que se pronunció la cúpula de La
Cámpora de cara al balotaje porteño que disputaron Horacio
Rodríguez Larreta y Martín Lousteau el 19 de julio.
"Si ganaba Lousteau, no existiría Macri de candidato. Está
claro que si se lo derrotaba a Rodríguez Larreta se lo
derrotaba a Macri, y eso hubiera sido útil para la elección
nacional", apuntó.
A continuación, los pasajes más relevantes de la entrevista:
NA: ¿Cómo fue el proceso por el cual se llegó el 5 de
noviembre de 2005 a darle la espalda al ALCA?
JT: Hubo todo un proceso que se inició en las cumbres
anteriores, donde había consenso a favor del ALCA. Antes de la
cuarta cumbre en la Argentina, se realizaron reuniones técnicas
de negociaciones comerciales en donde Brasil encabezaba el
grupo de negociaciones con Estados Unidos. Para comienzos del
2005 ya estaba claro que las gestiones estaban muy estancadas y
que no se iba a alcanzar el acuerdo.
- ¿Néstor Kirchner lo tenía claro desde el 2003 o se fue
convenciendo?
- Siempre lo tuvo claro. A mí me designó coordinador
nacional de la Cumbre un año y medio antes, y tuve la
responsabilidad de llevar adelante la declaración presidencial
y el plan de acción. Nosotros planteamos como lema de la cumbre
"Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la
democracia". Era una forma de mostrar un cambio de paradigma,
ya que en los 90, el trabajo no era el centro de nada, estaba
casi invisibilizado.
- ¿Cuáles podían llegar a ser las consecuencias si se
hubiera suscripto al ALCA?
- Todos los análisis mostraban que el ALCA no iba a traer
beneficios a la Argentina. ¿Por qué razón? Porque Estados
Unidos no es un país complementario sino un país competidor de
la Argentina como exportador agrícola. Se planteaba una
inclusión en un acuerdo de libre comercio de una manera
subordinada a los intereses de Estados Unidos y sin ninguna
compensación. Además, Estados Unidos propuso el ALCA en 1994,
después de la caída del muro, diciendo que el mundo que se
venía era unipolar y que todos debían asociarse detrás suyo.
Pero nosotros veíamos que estábamos avanzando hacia un
creciente multipolarismo y que había una serie de países
emergentes que nos iban a dar oportunidades diferentes desde el
punto de vista comercial. La Cumbre se hizo en noviembre en
2005 y con Néstor fuimos a China en 2004.
- La negativa del bloque regional al ALCA ¿Fue un punto de
partida para la reactivación de la integración latinoamericana?
- El "No al ALCA" lo puso de manifiesto con mayor claridad,
pero no fue el punto de partida. Obviamente ese acontecimiento
fue lo que permitió el nacimiento de la Unasur, pero ya existía
la Comunidad Sudamericana de Naciones desde el 2004, que se
había creado en Cuzco. Todos los líderes y movimientos
progresistas y populares que surgieron a fines del siglo XX y a
comienzos del siglo XXI en América del Sur, en mayor o menor
medida, creían que había que corregir los resultados de la
apertura indiscriminada de los 90. Todos creían, además, que
esa salida de la receta neoliberal sólo podía hacerse con
mayor integración regional, y que solos no lo iban a poder
resolver.
- ¿La contracumbre organizada por movimientos sociales
kirchneristas ¿fue una suerte de despertar del sentimiento
antiimperialista en una parte de la sociedad argentina?
- En realidad, desde hace años había un movimiento
encabezado por el Foro Social de Porto Alegre, que se había
armado un poco en contraposición al Foro empresario de Davos. Y
había manifestaciones fuertes contrarias a la globalización en
todos lados. La primera y más importante es la de 1999 en
Seattle, que de hecho interrumpió la reunión de la OMC. La
misma cumbre del 2001 en Québec concitó una fuerte
manifestación de globalofóbicos y de opositores al ALCA. O sea
que era razonable que se armara una Contracumbre acá en Mar del
Plata, y más en un país que tiene una tradición nacionalista y
antiimperialista grande como Argentina.
- ¿Cómo se manifiesta el imperialismo en el siglo XXI?
- La novedad más importante es lo que se ha denominado la
"financialización". No es el capital industrial el que tiene el
rol hegemónico sino el capital financiero, y dentro de éste las
formas más especulativas. Eso es lo que ha llevado a la crisis
del 2008, de la que la economía mundial no termina de salir.
Esto es contrario a los intereses de la mayoría de los pueblos
y a los intereses de los países emergentes, que nos vemos
sometidos a presiones que son completamente arbitrarias e
impuestas por los poderosos.
- ¿Por qué naufragó el proyectó del Banco del Sur?
- No diría que naufragó, sino que ha quedado demasiado
postergado. Lo que pasa ahora es que la crisis mundial hizo que
hubiera menos dinero para poner. El proyecto está y los países
están, lo que falta es poner el dinero.
- ¿Se puede pensar en una moneda común del Mercosur?
- Para eso falta muchísimo. Además, la experiencia europea y
griega demuestra una moneda única te ata al nivel de
productividad y al nivel económico del país más fuerte y no del
país mas vulnerable.
- NA: Los resultados no fueron los esperados. ¿Cómo se hace
para recuperarse del traspié?
- JT: Yo no le llamaría traspié. Ganamos por menos de lo que
pensábamos. Y perdimos la Provincia de Buenos Aires que era
algo que no estaba en los planes. Lo que hay que hacer es
multiplicar la campaña y poner el acento en lo que vamos a
hacer para continuar con el proceso de transformación de la
Argentina hacia una sociedad con un desarrollo sustentable, con
mayor igualdad, más justicia social, con empleo de calidad para
todos y con más integración regional. En general, la gente vota
por el futuro y no por el pasado. Hay que insistir con
propuestas concretas.
- ¿Qué es lo que falta en el futuro?
- Por lo pronto, falta un Banco de Desarrollo, que dijo
Scioli que iba a hacer y que yo había planteado en mi campaña.
Falta una reforma tributaria, falta mayor complementariedad
entre el sistema científico y el sistema productivo. Hay que
seguir mejorando en inclusión educativa, sobre todo para lograr
mayor retención en la escuela media, y al mismo tiempo mejorar
la calidad de la enseñanza. Y hay que avanzar en la integración
regional. En el único espacio donde aparecen esas propuestas es
en el FpV.
- Scioli prometió la eliminación de las retenciones para las
economías regionales. ¿Es una concesión al adversario?
- No. La eliminación de las retenciones tiene que ver con la
situación que tan atravesado las economías regionales y la
necesidad de volver a ser competitivas. Es una forma de evitar
la estrategia devaluacionista que tienen los sectores más
concentrados y Macri.
- También se había comprometido a la creación de un
Ministerio de Economía Popular, pero el proyecto quedó stand by
cuando dijo que no tocaría la Ley de Ministerios. ¿Generó
decepción?
- Yo creo que Scioli va a dar una respuesta a la economía
popular y que le va a dar un marco institucional. Se
comprometió y lo va a hacer.
- ¿Cómo piensa que va a responder el electorado de Massa en
el balotaje?
- A Massa lo votaron 5.200.000 personas. Es un sector con
aspectos críticos que hay que tratar de interpretar y ver en
qué medida uno puede dar respuestas a algunas de esas demandas.
También hay otros sectores, como los que votaron a Rodríguez
Saá, a Stolbizer, a Del Caño, que razonablemente están más
cerca de votarlo a Scioli que a Macri.
- Hay sectores de izquierda que están llamando al voto en
blanco. ¿Cuál es su mirada?
- El otro día retwitteé un frase que me hizo mucha gracia, y
que dice que alguien de izquierda es capaz de diferenciar a un
marxista-leninista de un maoísta y de un trosquista, pero no a
Scioli de Macri. La verdad es que si no encuentran diferencias
entre Scioli y Macri tendrán que revisar sus esquemas de
análisis de la realidad. Llamar al voto en blanco es un
descompromiso que ayuda a Macri. Es un voto gorila.
- En el balotaje de la Ciudad entre Rodríguez Larreta y
Lousteau, La cúpula de La Cámpora se pronunció por el voto en
blanco...
- No fue tan explícito. Más allá de eso, la gente de nuestro
espacio votó a Lousteau. Si ganaba Lousteau, no existiría Macri
de candidato. Está claro que si se lo derrotaba a Rodríguez
Larreta se lo derrotaba a Macri, y eso hubiera sido útil para
la elección nacional.
- ¿Considera inoportunas las declaraciones de Randazzo en
medio de la campaña?
- Hoy es el momento de unidad. Cualquier disonancia interna
nos perjudica.
- ¿Debió haber aceptado el ofrecimiento de la Presidenta
para que baje a competir a la Provincia?
- No conozco esa situación. Yo también fui precandidato y no
tuve un Ministerio de muchos cientos millones de pesos para
hacer campaña, y sin embargo acompaño igual. Una vez que está
decidida una candidatura hay que apoyarla.
- ¿Cómo observa las críticas de Carta Abierta hacia Scioli?
- Los intelectuales tienen un rol particular y tienen que
tener una reflexión crítica sobre la realidad. Yo valoro todas
las declaraciones de un intelectual de la talla de Horacio
González. Todo lo que dice me parece valioso. Simplemente digo
que en el marco de una campaña hay que focalizarse en
fortalecer la candidatura propia y vencer al adversario.
- ¿Cómo describe el proyecto económico de Macri?
- Es un proyecto de restauración conservadora de los
sectores del gran capital y de los grupos económicos más
tradicionales de la Argentina. En la campaña electoral están
intentando al centro para obtener más votos porque si no lo
hacen, saben que no ganan.
- Una consigna de la militancia reza: "A los 90 no
volvemos". ¿Un eventual triunfo de Macri sería un retorno a esa
época?
- No, los 90 están en el pasado. No hay viaje en el tiempo.
No creo que esa sea la mejor consigna por parte de la
militancia. Lo que se va a reeditar si gana Macri es el
desarrollo de una política más neoliberal, con menos rol para
el Estado y menor protección social. Pero lo harán en la
versión propia de la segunda década del siglo.
.
