domingo, 11 de octubre de 2015

--DElía: "Boudou es un prócer de la política nacional"--
















Buenos Aires, 27 septiembre (NA) -- El dirigente kirchnerista 
Luis D´Elía sostuvo hoy que el vicepresidente, Amado Boudou, 
tiene un "gran futuro en la política argentina" y lo consideró un 
"prócer" y un "héroe" por haber sido el impulsor de la 
estatización de las AFJP en 2009.
Mientras calienta motores para volver al ruedo tras una 
riesgosa operación del corazón, el líder de MILES se mostró 
alineado a la campaña del candidato presidencial del Frente 
para la Victoria, Daniel Scioli, a quien catalogó como un 
"peronista clásico".
"El próximo Gobierno va a tener como telón de fondo al papado 
de Francisco. Aplicar neoliberalismo en la Argentina con 
Francisco de Papa es imposible", evaluó en una entrevista con NA.
En tanto, el exfuncionario nacional resaltó que la presidenta 
Cristina Kirchner es "una figura continental" a la que quisiera 
ver como secretaria general de la ONU o de la UNASUR.
A continuación, los principales pasajes del reportaje.

NA - ¿Cómo observa la campaña de Scioli?
LD - Está muy a tono con el Frente para la Victoria en general 
y con el kirchnerismo en particular. Scioli propone generar un 
paraíso productivo, mientras que las otras dos propuestas son las 
del paraíso financiero y evasor. Detrás de toda la caterva 
neoliberal están los flexibilizadores, los evasores, los 
ajustadores, los endeudadores.
















- ¿El candidato es el proyecto o es Scioli?
- Para mí el candidato es Scioli. Promete ser la continuidad y 
yo le creo.

- ¿Continuidad con cambios?
- Tenemos un déficit de 150 mil millones de pesos que por ahí 
habría que equilibrar. Hay versiones del ajuste que son 
progresistas. ¿Por qué Recoleta tiene que estar subsidiada como 
Laferrere? son cosas que hay que pensar dentro del proyecto, 
como también las mejoras en la producción de energía.

- Si gana Scioli ¿quién queda como jefe del peronismo?
- Cristina tiene una jefatura del movimiento nacional que se 
la ha ganado legítimamente. Son papeles bien distintos. Uno es la 
conducción del Estado y el otro es la conducción de 
la fuerza política. Me gustaría ver a Scioli plenamente 
presidente. Y Cristina es una figura continental que va camino 
a convertirse en la líder de la región. Me gustaría verla como 
la presidenta de la Unasur o como secretaria general de las 
Naciones Unidas. 

- ¿Tiene relación con el sciolismo? 
- Durante todo el último año, hay muy buena relación con el 
sciolismo.

- Hace unos meses usted decía que Scioli era representante de 
la restauración conservadora...
- El que se ha abrazado discursivamente en todos sus términos 
al proyecto es Scioli. Enhorabuena. Por eso me da mucho placer 
que Raúl Castro, Fidel Castro, Evo Morales y Lula nos digan que 
hay que bancar a Scioli. Evo llego a decir que Scioli es un 
revolucionario.

- ¿Le cree?
- Si lo dice Evo, yo le creo. Yo creo en Scioli. Va a hacer 
cosas muy importantes. De aquel Scioli que el día que operaban a 
Cristina se iba a jugar a la pelota con Macri a este Scioli 
hubieron muchos cambios. Además, el próximo gobierno va a tener 
como telón de fondo el papado de Francisco. Aplicar 
neoliberalismo en la Argentina con Francisco de Papa es 
imposible. Eso Scioli lo tiene claro y le ha dado serenidad. 

- Pero Scioli tiene un origen político distinto al de 
Cristina...
- Scioli es un peronista clásico.

- ¿Y Cristina no?
- Cristina es una peronista revolucionaria. Néstor también. 
Hicieron cambios estructurales.

- Antes de las PASO, usted calificó a Aníbal Fernández como 
"amigo de la represión" ¿lo apoya para las generales?
- En las internas es legítimo discutir todo. Aníbal nos ganó 
legítimamente la interna y hay que saber perder. Es más, 
estamos pegando carteles que dicen "Aníbal Gobernador". Es un 
dirigente con el cual puedo tener algunas diferencias, pero es 
innegable que es un gran cuadro político y tiene condiciones 
para gobernar. 

- ¿Cómo analiza las supuestas contrataciones directas del 
gobierno porteño a Fernando Niembro?
- La diferencia entre Niembro y Boudou es que Niembro es sin 
duda el dueño de la Usina Producciones, mientras que Boudou no 
fue dueño de the Old Fund. 

- ¿Cree que Boudou puede volver a hacer carrera en la política 
o superó el punto de no retorno?
- Boudou es un prócer y un héroe de la política nacional. Es 
el autor de la expropiación a los banqueros chorros de las AFJP, 
que es la medida que cambió la ecuación económica en la 
Argentina. Amado tiene un gran futuro en la política argentina. 

SH/MG/JA http://www.facebook.com/AgenciaNA 

http://twitter.com/NAagencia NA 27-09-15 09:55:55


--Para DElía, "votar a Macri sería un suicidio para la clase trabajadora argentina"--

















Buenos Aires, 27 septiembre (NA) -- El dirigente kirchnerista 

Luis D'Elía sostuvo hoy que votar al candidato presidencial de 
Cambiemos, Mauricio Macri, sería un "suicidio para a la clase 
trabajadora argentina".
En una entrevista con NA, D'Elía aseguró que algunos sectores 
sienten un "profundo desprecio por el voto de los pobres" y 
resaltó que existe una "clase media tilinga" que elige "engañada 
con mentiras" de Clarín.

NA - Sectores del oficialismo afirman que hay un golpe blando 
en gestación. ¿Coincide?
LD - No se si golpe blando, pero todo este año, desde el 
affaire (Alberto) Nisman hasta hoy, han habido todo tipo de 
operaciones. Yo puedo denunciar fraude si quedo dos mil votos 
abajo, pero no 110 mil votos abajo como pasó en Tucumán. Es un 
papelón inexplicable, un mamarracho. 

- ¿Qué piensa de la oposición que en Tucumán aseguró en una 
denuncia judicial que "los ciudadanos de escasos recursos están 
afectados por una minus capacidad" por "la ausencia de valores 
cívicos"? 
- Algunos sienten un profundo desprecio por el voto de los 
pobres. Yo me pregunto ¿la clase media tilinga que vota 
engañada con mentiras por el oligopolio Clarín, vota 
libremente? ¿O es un voto tan amañado como al que le dan una 
bolsa de mercadería? 

- Aparecieron afiches de Quebracho -espacio que se vinculó con 
usted- que dicen que con Macri se vuelve a los 90 ¿Se kirchnerizó 
la agrupación?
- Hace mucho que no hablo con Fernando (Esteche). Quebracho ha 
acompañado muchas de las medidas del kirchnerismo. Comparto que 
votar a Macri es volver a los 90, porque sería un suicidio para 
la clase trabajadora argentina. 

- ¿Hay posibilidades de reunificar la CTA a partir del 2015?
- (Pablo) Micheli perdió su base sindical al salir derrotado 
en ATE Capital. No se cómo pretende ser secretario general de una 
central de trabajadores después de perder en su bastión. A mí 
me gustaría ver un llamado a la unidad, sobre todo después del 
papelón de (Víctor) De Gennaro que ni siquiera logró superar 
las PASO (presidenciales). 

--Para Bullrich, si Macri es Presidente, Cristina Kirchner no tiene posibilidades de "volver" a la Rosada--


















Buenos Aires, 20 septiembre (NA) -- La diputada nacional y 
cabeza de lista de Cambiemos en la Ciudad de Buenos Aires, 
Patricia Bullrich, destacó hoy que si el candidato presidencial 
de ese espacio, Mauricio Macri, gana las elecciones y cumple sus 
objetivos, la mandataria Cristina Kirchner "no va a volver" a 
la Casa Rosada.
La legisladora consideró que no habrá "una polarización total" 
en primera vuelta entre Macri y el oficialista Daniel Scioli, y 
subrayó que Cambiemos apuesta a un triunfo en el balotaje.
En una entrevista con NA, Bullrich apuntó al candidato a 
diputado del Frente para la Victoria en la Ciudad y ministro de 
Economía, Axel Kicillof, a quien acusó de "barrer la basura 
debajo de la alfombra" y "tirar todo para adelante" por pedido de 
la jefa de Estado.
A continuación, los principales pasajes de la entrevista:

NA - Usted se inició en política en la JP de los 70 y ahora 
está en el PRO ¿Cómo fue ese proceso de cambio?
PB - Tiene que ver con que el mundo fue para el lado que yo 
fui y no para el lado que fue el kirchnerismo. El comunismo pasó 
a ser socialdemocracia. Los conservadores pasaron más al centro. 
A donde yo fui fue Michelle Bachelet, José Mujica, Dilma 
Rousseff, Fernando Enrique Cardoso. Los que se quedaron parados
en los 70 fueron los de este Gobierno, que hacen una 
reivindicación cerrada y sin ningún tipo de autocrítica de ese 
momento histórico. En ese momento nosotros no valorábamos la 
democracia. Creíamos que era una especie de estorbo y yo ahora la 
valoro totalmente.

- ¿Dice que el kirchnerismo piensa la democracia como un 
estorbo?
- Sí, para ellos la Constitución es un estorbo permanente. La 
tratan de saltar, esquivar, pasar por el costado. 

- ¿El 25 de octubre se va a acentuar el escenario de 
polarización?
- La gente ya ha elegido cuál es la alternativa mas potente de 
la oposición, que es Cambiemos. De todos modos, no creemos que 
vaya a haber una polarización total. Se van a respetar las 
etapas. La primera vuelta no va a reemplazar al balotaje, que es 
donde nosotros apostamos al triunfo. Es posible que haya un 
achicamiento del voto de (Sergio) Massa o de (Margarita) 
Stolbizer, pero nos parece que no va a tender a cero. 

- ¿Por qué cree que Massa recién buscó un acuerdo con Macri 
cuando las encuestas empezaron a darle la espalda?
- Tuvo soberbia. Massa fue una buena herramienta en el 2013, 
pero de ahí a convertirse en una alternativa hay un trecho largo. 
Es evidente que es como un brazo del partido de gobierno. La 
gente ya experimentó esta situación por la cual el peronismo se 
divide y luego se rehace. Por eso nos elige a nosotros. 

- Si gana Macri, ¿cuál imagina que será el rol del 
kirchnerismo duro?
- Con un gobierno nuestro, va a haber un intento de 
aislamiento del kirchnerismo en el seno del peronismo. El 
peronismo va a tratar de hacer lo mismo que hizo con Menem: 
mirarlo de afuera y decir que no tuvieron nada que ver, dejando 
al núcleo duro más aislado. Van a priorizar los vínculos con los 
gobernadores y los diputados menos fundamentalistas.

- Si no alcanza para ganar ahora contra Scioli, valoraría que 
el PRO se consolide como segunda fuerza?
- Si uno lo dice teóricamente, sí. Sería importante abrir una 
tercera vía que se consolide como segunda fuerza. Pero como hemos 
vivido en una situación de mucha tensión política, el objetivo es 
ganar ahora. Scioli es la continuidad de un ciclo que terminó. 
Esto se ve con claridad con Rousseff en Brasil, donde hubiera 
sido mejor que ganara Aécio Neves. Ahora Rosuseff está envuelta 
en un problema enorme de gobernabilidad.

- ¿Cristina tiene chances de volver como Bachelet?
- Yo pienso que si nosotros cumplimos los objetivos ella no va 
a volver. Además va a tener cuentas que pagar con la Justicia.

- ¿Cómo califica la gestión de Kicillof?
- Está calificada por sus números. Cero crecimiento. No logró 
hacer creíbles las cifras del INDEC. La política de Kicillof es 
trasladar todo para el próximo gobierno. Inclusive la gente de 
Scioli está empezando a ponerse nerviosa con este ministro que 
tira todo para adelante. Dice que hay que arreglar el litigio con 
los holdouts pero él no lo hace. Es un vivo.

- ¿Por qué cree que la Presidenta lo identifica como su mano 
derecha?
- Porque para Cristina, Kicillof está haciendo un buen 
trabajo, que es barrer la basura debajo de la alfombra. Son los 
resultados que Cristina busca.
SH/MG/PT/NT http://www.facebook.com/AgenciaNA
http://twitter.com/NAagencia NA 19-09-15 08:43:57


Buenos Aires, 20 septiembre (NA) -- La diputada nacional del 
PRO Patricia Bullrich advirtió hoy que el kirchnerismo quiere 
condicionar a la próxima gestión dejando "un gobierno en 
paralelo", con Aljandra Gils Carbó en la Procuradoría General de 
la Nación, José Sbatella en la UIF y Ricardo Echegaray en la 
AFIP.
A la vez, en diálogo con NA, la dirigente de Unión PRO lamentó 
que en el país hay un "exceso de políticas de control" y "cepos" 
que "han paralizado la producción".

- El Gobierno va a sancionar un presupuesto que va a ser 
aplicado por otra gestión, ¿qué opina?
- Nosotros le hemos pedido al Gobierno que el presupuesto se 
apruebe con una consulta con el próximo presidente. Hay 
posibilidades de votarlo entre el 10 y el 30 de diciembre, está 
entre los plazos legales. Eso hablaría de una cultura democrática 
mejor que votarlo ahora. Ellos lo quieren votar el 30. No vamos a 
tener tiempo ni de leer la tapa del proyecto.

- ¿Considera que quieren condicionar al próximo gobierno?
- Eso lo están haciendo en todo. Quieren dejar una especie de 
gobierno en paralelo, con Gils Carbo, con Sbatella en la UIF, con 
Echegaray en la AFIP. Por eso está bueno lo que hizo (Carlos) 
Fayt, que no esperó a saber quién sería el próximo presidente 
para renunciar a la Corte Suprema. Lo hizo antes. Es interesante 
como actitud cívica. 

- ¿Cree que con los holdouts hay que negociar como Kicillof 
tal cual dijo el diputado de su bloque, Federico Pinedo?
- Hay que hacer una negociación dura, pagando lo mínimo 
posible, pero hay que terminar con el problema. Kicillof es vivo 
porque dice que hay que hacerlo pero él no lo hace. ¿Para qué sos 
ministro de Economía?

- ¿Hay un exceso de intervencionismo estatal?
- Hay un exceso de políticas de control. Hay muchos cepos: el 
cambiario, el cepo a la producción agrícola, a las economías 
regionales, a la producción industrial por los problemas para la 
importación. Esos controles han paralizado a la producción. 

- ¿La economía funcionaria mejor librada a las leyes del 
mercado?
- Lo que creemos es que tiene que haber un equilibrio. Hemos 
visto con el mismo partido que hoy gobierna como nos fue con la 
economía totalmente librada al mercado durante los años 90. 
Nosotros creemos mas en lo que fue un modelo desarrollista, donde
hay una convivencia publica-privada.
SH/MG/PT/NT http://www.facebook.com/AgenciaNA
http://twitter.com/NAagencia NA 19-09-15 09:53:34

lunes, 14 de septiembre de 2015

STOLBIZER: "SI GANA SCIOLI, CRISTINA DEJARÁ DE SER LA JEFA DEL MOVIMIENTO PERONISTA"













Buenos Aires, 13 septiembre (Especial de NA, por Sebastián 
Hadida) -- La candidata presidencial de Progresistas, Margarita 
Stolbizer, destacó hoy que si en las elecciones de octubre gana 
su rival del Frente para la Victoria, Daniel Scioli, la 
presidenta Cristina Kirchner dejaría de ser "la jefa del 
movimiento" peronista.
   En una entrevista con NA, evitó elegir entre Scioli y el 
aspirante de Cambiemos, Mauricio Macri, a quienes calificó como 
"aplaudidores de la década de los 90" que "utilizan al Estado 
como botín de la política".
   En otra línea, descreyó de la idea de "una ´derechización´ de 
la sociedad", pero admitió que el "voto útil" hizo que muchos 
"votantes progresistas" terminaran "cerrando filas" con Scioli o 
Macri.
   Sobre el flojo desempeño electoral que tuvo su espacio, 
reconoció que hay un "retroceso muy grande del progresismo" y 
atribuyó la caída de votos, entre otros motivos, al "desgaste" de 
la figura de Hermes Binner.
   A continuación, los principales pasajes de la entrevista:

   NA - ¿Hizo autocrítica acerca de la baja performance que tuvo 
en las PASO?
   MS - Hay muchas cuestiones de contexto que se dieron para que 
el resultado fuera ese, y me refiero a la influencia que tuvo el 
voto útil. El enojo, la bronca y la indignación que genera el 
Gobierno hizo que mucha gente terminara replegándose a un 
candidato simplemente por pensar que es el único que puede 
ganarle. 

   - En 2011, el Frente Amplio Progresista sacó 17 por ciento y 
quedó segundo. ¿Cómo explica los 3,51 puntos de estas PASO?
   - Hay un retroceso muy grande del progresismo como 
representación de un espacio de pensamiento. Caímos mucho sobre 
todo en Santa Fe, donde tenemos el mayor problema. Allí Binner 
había ganado la elección en 2011 y como candidato a senador este 
año salió cuarto. Perdió inclusive con el candidato de (Sergio) 
Massa que no lo conocía nadie. Ahora, no puedo dejar de reconocer 
la pérdida de votos que tuve yo en la Provincia de Buenos Aires.

   - Scioli se presenta como un dirigente más moderado hacia el 
centro y Macri logró colocarse como figura de la oposición. ¿Hay 
un viraje a la derecha?
   - No me gusta aceptar lo que plantean algunos de que hay una 
derechización de la sociedad porque eso sería como renunciar a 
buscar ese votante. La gente sigue siendo progresista aún cuando 
hoy tiene un voto más definido por otras motivaciones. Los 
kirchneristas se resignaron a votar a Scioli porque no quieren 
que gane Macri y los opositores votan a Macri porque no quieren 
que gane Scioli. Hay cada vez un voto menos ideológico y más 
pragmático.

   - ¿Cristina es progresista?
   - No, no es progresista. Si hay algo que choca con el ideal 
del progresismo es el enriquecimiento personal.
 
   - ¿Scioli es la continuidad de la Presidenta o se va a 
emancipar del kirchnerismo?
   - Yo creo que si Scioli gana la elección, nace una nueva 
expresión del "ismo" peronista. Los peronistas que hoy están con 
el Gobierno fueron menemistas, duhaldistas, kirchneristas, 
cristinistas y serán sciolistas, aún los que no lo quieran a 
Scioli. Si Scioli no ganara, Cristina mantiene el liderazgo del 
peronismo.

   - Si ganara Scioli, ¿Cristina perdería el liderazgo sobre el 
movimiento?
   - Absolutamente. Scioli pasa a ser el jefe del movimiento 
como lo fueron los otros. 

   - Si el balotaje fuera Macri o Scioli, ¿a quién apoyaría?
   - Son demasiado parecidos. No voy a fijar una posición. 
Todavía no es el momento.

   - ¿Cuál es su posición ante la acusación contra Fernando 
Niembro por supuestas contrataciones irregulares con el gobierno 
porteño?
   - Mi posición es la misma que tengo respecto a todos los que 
utilizan el Estado como un botín de la política. Los que se 
llenan los bolsillos y los que facilitan que se la lleven los 
empresarios amigos.

   - ¿Dice que Macri utiliza el Estado como un botín de la 
política?
   - Por supuesto. Macri y Scioli no tienen diferencias en esa 
cuestión. Tienen la misma concepción del Estado. Fueron los 
aplaudidores de la década del 90. Scioli hace poquito le 
agradeció a (Carlos) Menem por haberlo traído a la política. 
Macri también debería agradecerle, porque también lo trajo Menem. 
Primero les hizo hacer negocios con el Estado cuando eran 
empresarios y después los trajo a la política para que los 
negocios los hagan desde adentro.
   SH/MG 
     



(Recuadro - Economía)
STOLBIZER: "NO ES POSIBLE TOCAR EL TIPO DE CAMBIO"
   Buenos Aires, 13 septiembre (NA) -- La líder del GEN y 
candidata presidencial de Progresistas, Margarita Stolbizer, 
aseguró hoy que "hasta que no se resuelva la inflación, no es 
posible tocar el tipo de cambio".
   En diálogo con NA, destacó que una de las banderas de su 
campaña es la propuesta de una reforma impositiva para que "paguen 
más quienes más tienen".

   NA -¿Cuáles son las principales propuestas de su plataforma 
electoral?
   MS - Una de las propuestas es hacer una profunda reforma 
impositiva, ya que el actual sistema es seriamente regresivo. Hay 
que ir hacia un sistema donde efectivamente más pague quien más 
gane y tiene, donde el impuesto a las ganancias no grave el 
ingreso sino el excedente, y disminuir el IVA que es lo que pagan 
igual los pobres y los ricos, con un impacto distinto en el 
bolsillo de unos y otros.

   NA - ¿El tipo de cambio está retrasado?
   MS - Hay sectores productivos que tienen un retraso en el tipo 
de cambio. Sin embargo para nosotros no es posible tocar el tipo 
de cambio sin resolver antes otras cuestiones como la inflación, 
que es el desfajase más grande que tenemos. 

   NA - Con respecto a la masa de subsidios que hoy transfiere el 
gobierno nacional, ¿piensa tomar alguna medida?
   MS - Hay que eliminar el sistema de subsidios que benefician a 
los sectores más pudientes. Por ahí se va muchísima plata 
improductiva. Las asignaciones a los sectores más vulnerables hay 
que mantenerlas, pero no compartimos que la Asignación Universal 
por Hijo tenga condicionalidades. Hoy se le descuenta el 20% a la 
asignación si la mamá no asegura la dosis de vacunas o la 
escolarización del chico. Esto no es razonable, porque se lo 
termina castigando al chico si la madre no se ocupa.
   SH/MG/JA        
                        

lunes, 24 de agosto de 2015

Nilda Garré: "Que La Cámpora rescate el ejemplo militante de los compañeros de los 70 es muy motorizador"



(La nota original se publicó en la agencia NA el domingo 16 de agosto  con el título "Nilda Garre: ´Nunca milité en Montoneros´". Acá comparto la redacción completa, más extensa, sin editar)


Buenos Aires, agosto (Especial de NA, por Sebastián Hadida) -- En una entrevista exclusiva con NA, la ex ministra de Seguridad y candidata a diputada nacional del Frente para la Victoria, Nilda Garré, ponderó el "trasvasamiento generacional" que está generando el kirchnerismo, como semilla para garantizar la continuidad del "modelo". 

Curtida en las furiosas luchas de los años 70 como integrante de la "Tendencia", no solamente contra las dictaduras militares de Lanusse y de Videla, sino también al interior del movimiento peronista, la embajadora argentina ante la OEA celebra el hecho de que La Cámpora haya decidido "rescatar desde el nombre el ejemplo militante de los compañeros" de aquella época.
   
No obstante, aclara que ella "nunca" integró Montoneros ni avaló la lucha armada como camino para la recuperación democrática.
   
- ¿Qué se pone en juego en la elección presidencial que se avecina?
- Hay dos modelos en pugna. Un modelo lo padecimos en los noventa y hoy tiene su personero en Macri, que ahora ha cambiado su discurso con un nivel de oportunismo inconcebible. Les sale muy poco natural porque ellos no creen en ese modelo. Hay testimonios y pruebas de que cuando gobernaron, no lo aplicaron. Es un proyecto que intenta realizar una restauración conservadora, que cree en el capitalismo salvaje y no desea un Estado fuerte e intervencionista. Ellos confrontan con un modelo que lleva doce años de gestión. Nosotros tenemos las pruebas de lo que hicimos y ellos tienen las otras pruebas. No le creo nada a Macri. Si quisiera tocar la Asignación por Hijo -que en algún plan demencial de esos sectores está- el pueblo no lo soportaría. La gente ya no se va a resignar fácilmente a perder derechos. La derecha, si quiere ganar, que sea un partido coherente de derecha. Pero le falta fuerza electoral y por eso cambia el discurso.
   
- ¿Qué diferencia encuentra entre este nuevo desafío que está a punto de asumir como diputada y las otras tres ocasiones en que tuvo responsabilidades legislativas?
- Es otro momento del país. En otro momento luchábamos para llegar a la democracia, contra la proscripción, por el regreso de Perón. Habían organizaciones armadas. Después de enfrentar a la dictadura luchamos contra el neoliberalismo menemista. Fueron épocas mucho más difíciles. Hoy en día es un país que ha salido
del colapso político-financiero del 2001, que fue una crisis sin precedentes en la historia moderna de la Argentina, y tenemos una democracia consolidada. Hay que seguir luchando e impulsando la profundización de las cosas que se hicieron y la realización de las asignaturas pendientes.

- Es sabido que Scioli no es el dirigente con mayor voltaje ideológico del oficialismo ni el que Cristina hubiera querido promover como sucesor. ¿Por qué el kirchnerismo no pudo construir un candidato del riñón?- Que no es el candidato de Cristina, habría que preguntárselo a ella. Entiendo que es la mejor síntesis que ha podido lograr el peronismo abarcando a los distintos sectores de este gran espacio. El complemento de Zannini expresa a una cantidad de sectores y es un hombre con capacidad de análisis ideológico y de conocimiento del Estado. Todos vamos a estar peleando por el éxito de esa fórmula. Es muy importante el presidente pero Cristina nos decía el otro día que hemos empoderado al conjunto de los militantes, de los trabajadores y siempre es la organización la que vence al tiempo. Nuestro movimiento organizado y los jóvenes que militan con tanto entusiasmo ayudaremos al Presidente y al vicepresidente, y desde el Parlamento vamos a tener un papel que cumplir para impulsar las leyes que faltan. 
   Las medidas que se tomaron en estos doce años tienen inspiración en las medidas que garantizó el primer peronismo en las décadas del 40 y 50, con la ampliación de los derechos de los trabajadores, la independencia económica y la justicia social. Vamos a seguir peleando por esas banderas.
 
- Otra de las banderas del peronisimo era el trasvasamiento generacional. En estos años se vio un resurgimiento de la juventud organizada y aparecieron cuadros emergentes como el actual Ministro de Economía Axel Kicillof. ¿Cree que el actual Ministro de Economía puede asumir un rol protagónico en el futuro del movimiento?
- No sé, pero sí creo que es un gran cuadro político. La Presidenta le ha confiado una misión muy difícil en el momento en que nos atacaban los fondos buitre y la está cumpliendo con mucha solvencia profesional. Es evidentemente un militante que tiene toda la mística, el idealismo, y ese espíritu de entrega y
compromiso que tiene que tener un militante. En cuanto al trasvasamiento generacional, varias veces Cristina nos decía que para garantizar la continuidad de nuestras ideas había que garantizar la organización de la militancia de los sectores juveniles. Tuvimos años en que se enseñaba a odiar la política. Hubo que revertir esa cultura del deprecio a la política y de respeto a las corporaciones.
   
- ¿Qué diferencias encuentra entre la militancia de la JP de los setenta y la juventud kirchnerista de estos tiempos?
- Nada que ver. Aquella militancia se insertaba en una época del mundo muy diferente. Veníamos de Mayo Francés, con guerras en todo África donde el colonialismo retrocedía a pasos agigantados, y la Revolución Cubana que había tenido una enorme influencia en todo el Continente. La gente creía en la lucha armada como única forma de recuperar la democracia contra las dictaduras de América Latina. Hoy en día nada eso existe porque las democracias están consolidadas. Tenemos otras metas, como asegurar la integración
regional y fortalecer esa idea de Patria Grande que promovieron figuras como Néstor y Chávez, además de Correa, Evo Morales y Lula.
  
- La comparación en la pregunta anterior tiene que ver con que, más allá de las diferencias obvias, hay cierta recuperación de una mística militante. Sin ir más lejos, la organización popular más emblemática de este proceso se llama La Cámpora.
- Sí, eso sí. Hay distintas agrupaciones en este espacio como el Movimiento Evita, Kolina y otras. Evidentemente, La Cámpora es la que más tomó la simbología de aquellos militantes de los 70.
Rescatar desde el nombre el ejemplo militante de los compañeros de los 70 es muy motorizador porque es gente que dio su vida por las cosas en las que creía, más allá de errores tácticos que pudieron haber habido o por elegir un camino demasiado peligroso para la fuerza que se tenía. Hoy las organizaciones se adecuan a las necesidades y a las posibilidades de este momento, sin plantearnos metas imposibles. De todas maneras, rescatar ese ejemplo militante a uno lo motiva para seguir luchando.
 
- ¿Cómo fue su acercamiento al proyecto presidencial de Néstor Kirchner del 2003? 
- Recuerdo un cruce en la radio que tuvimos en 2002, de forma absolutamente accidental. Yo lo conocía muy poco. Lo había visto alguna vez en la década del 70 en reuniones que tenía como diputada nacional con militantes de La Plata. El periodista nos cruzó y al terminar, Néstor dijo que esperaba que alguna vez nos encontráramos en una nueva síntesis histórica. Yo pensaba lo mismo, que tenían que confluir una cantidad de sectores que
pensábamos cosas similares, y que el peronismo de Menem lo hacía imposible. Me sumé a su proyecto cuando él empezó a armar un grupo para recorrer el país. Tuvimos una entrevista donde me contó sus ideas.

-Ya como funcionaria, ¿cuál fue la principal impronta que usted le otorgó en términos de democratización al manejo de las Fuerzas Armadas al frente del Ministerio de Defensa? 
- Yo estaba como embajadora en Venezuela porque Kirchner me había dicho que era muy importante cubrirla, ya que nosotros estábamos comprándole petróleo. Un día me llamó y me dijo que necesitaba que fuera Ministra de Defensa, cosa que en un primer momento casi me hizo desmayar. Después me pareció que era un desafío muy importante. Me dijo que quería el control político de las fuerzas armadas. Si bien no había peligro de golpe de Estado, de todas maneras había que lograr que realmente la cadena de mando pasara por el ministro y se concentrara en el Presidente o Comandante en Jefe. Eso requería algunas reformas internas dado que el Ministerio de Defensa era una especie de escribanía para las Fuerzas Armadas, que decidían desde el presupuesto hasta la lista de ascensos.
   Nosotros lo que hicimos fue supervisar el presupuesto minuciosamente, fijando las prioridades. También supervisamos los ascensos para tener seguridad que estábamos promoviendo a gente que, si llegaba a la cúpula de las fuerza, fuera gente comprometida con los procesos democráticos y con la
vigencia de los Derechos Humanos. En ese momento algunos de los que llegaban habían convivido con la dictadura, entonces había que revisar bien su legajo para ver su destino, si no habían acusaciones contra ellos y también saber que no habían sido parte de los movimientos carapintadas.
   
- Contra el ex Jefe del Ejército César Milani hay un sinfín de acusaciones de parte de diversos sectores. ¿Su legajo pasó por sus manos? ¿Qué vínculo tenía con él?
- Era el Director de Inteligencia. Teníamos una relación permanente. Yo mandé su ascenso al Poder Ejecutivo que a su vez mandó el pliego al Parlamento, que lo revisó minuciosamente durante dos meses. No hubo absolutamente ninguna objeción ni ningún destino que pareciera demasiado comprometido. Había gente que estaba en lugares donde se sabía que habían funcionado centros clandestinos, pero un batallón de Ingenieros en La Rioja no era de los más sospechosos.
   
- El CELS no dice lo mismo…
- El CELS tiene una opinión y yo otra, sino yo no lo hubierallevado donde lo llevé. Ahora está la Justicia  investigando y si tiene pruebas, la Justicia lo condenará. Hasta ahora la Justicia no lo ha procesado. Tiene abierta una causa en Tucumán y otra en La Rioja.
  
- El kirchnerismo, sobre todo durante su gestión como Ministra de Seguridad, elevó mucho la vara en materia de no represión de la protesta, en el marco del paradigma de "Seguridad Democrática". Sin embargo, cuando a usted le encomiendan otro destino en la función pública y Sergio Berni toma el control de las políticas de seguridad, se dieron varios pasos hacia atrás. ¿Qué opina al respecto?
- Nosotros tomamos las normas internacionales de Naciones Unidas para el ejercicio de las tareas de las fuerzas de seguridad. No es que hayamos inventado nada. Pusimos las normas lógicas en un esquema de "Seguridad Democrática", hicimos los protocolos que correspondían para situaciones de violencia institucional, como las actuaciones de las fuerzas en manifestaciones o protestas, a fin de evitar situaciones de violencia. Se hizo en base de lo que había instalado inicialmente Néstor Kirchner cuando en la época en que el ministro era Gustavo
Béliz se estableció el no uso de balas de goma y gases tóxicos en casos en protestas sociales. Es una tarea a la que le dimos máxima prioridad porque tenemos lamentablemente en años recientes muchos casos de violencia institucional, es decir, de jóvenes que han sido asesinados por las fuerzas de seguridad. Esas cosas no pueden pasar en una sociedad democrática.

 -¿Cómo analiza el accionar de las fuerzas represivas a los choferes de la 60 sobre la Panamericana?
- No puedo opinar sobre algo que no conozco en detalle y que apenas vi por televisión. Solo digo que hay que respetar minuciosamente los protocolos que están vigentes.

- Siempre estuvo latente el mito de que Horacio Verbitsky era una suerte de "Ministro sin Cartera" del gobierno nacional, con influencia en el círculo íntimo de la Presidenta, y que el nexo era usted. ¿Cuál es su relación con el periodista y cuál fue la influencia que llegó a tener en las áreas de su incumbencia?
- Somos muy amigos de hace muchos años, como con tantos otros compañeros. No desde los 70 porque en esa época yo no lo conocía. Sí desde los 90. Hemos tenido épocas de trabajo conjunto en algún tema determinado. Eso es todo. Si fue un allegado directo de Cristina, debe preguntárselo a Cristina, o a Verbitsky.

(RECUADRO)
--"Nunca milité en Montoneros", asegura Nilda Garré--

Buenos Aires, agosto (Especial de NA, por Sebastián Hadida) -- La candidata a diputada nacional por la Capital Federal del Frente para la Victoria, Nilda Garré, volvió a desmentir las versiones que le atribuyen una militancia en la organización Montoneros durante los años 70.
   
Si bien reconoce que como diputada nacional del FREJULI y referente de la Tendencia tenía "diálogo" con esos sectores, asegura que ella tenía "discrepancias" con la lucha armada y con otras decisiones "tácticas" de la agrupación guerrillera.
   
-¿Cómo ingresó usted a la política militante?
- Yo nací en un hogar peronista. Mi padre había sido diputado hasta el 55. Estaba acostumbrada a los temas de la política, como la resistencia peronista en la que estaban involucrados militantes de esa época. Empecé a militar de muy jóven, primero en temas de las mujeres. Después me acerqué a Héctor Cámpora cuando él era delegado del General Perón y estaba trabajando en el regreso de nuestro conductor con la campaña Luche y Vuelve. Recorrí varios lugares del país en la comitiva del Doctor Cámpora. Creíamos que era muy importante ese regreso porque era romper ese mito que la dictadura de Lanusse quería instalar de que a Perón no le daba el cuero para intervenir en la política argentina de manera activa y que en definitiva las cosas se iban a hacer en un acuerdo entre Perón y los militares. Nosotros sosteníamos una actitud más intransigente, en el sentido de que Perón iba a regresar sin condicionamientos y que se iba a exigir el respeto a la soberanía popular con un llamado a elecciones.
   
- La vuelta de Perón se da en el marco de virulentas luchas intestinas en el movimiento. Usted simpatizaba con el ala izquierda.
- Sí, yo estaba en la Tendencia. Regresé con Perón en ese avión. Tuve ese enorme honor de participar de un hecho histórico. Pero sin ingresar en ninguna organización armada.

- O sea que usted no militó en Montoneros como muchos siguen afirmando…
- Es un disparate que ya desmentí mil veces. También decían falsamente que mi nombre de guerra era Comandante Teresa. La foto que anduvo dando vueltas es de Vilma Espil, la esposa de Raúl Castro. Le han implantado mi cara con un truco fotográfico. Nosotros teníamos diálogo con Montoneros pero nunca milité ahí.
Cuando renunciaron los ocho diputados que respondían a esa organización, tratamos de dar la discusión política para que se rectifiquen, y también les dijimos que era una decisión equivocada pasar a la clandestinidad. O sea que teníamos discrepancias con muchas de sus decisiones. Pero evidentemente teníamos coincidencias en el hecho de que luchábamos contra los sectores nefastos que empezaron a tener una influencia creciente en Perón, como el lopezrreguismo y la figura de Isabel que era muy negativa. Toda esa gente formó después las 3A.  Las diferencias con Montoneros eran táctico-políticas acerca de cómo encarar esa etapa.
   
- ¿Se sintió decepcionada cuando Perón le dio la espalda a la Tendencia?
- No diría que le dio la espalda. Hubo momentos de enfrentamiento. Lo viví mal, por supuesto. A un líder no le se va la mitad de la plaza. Eso evidencia una situación de debilidad de ese líder, de que no estaba comprendiendo. Uno no podía creer que no se pudiera fortalecer el diálogo de Perón con la juventud que él llamaba "maravillosa", y que era la que había peleado para crear las condiciones políticas que permitieron su regreso. Fue una etapa de un Perón mayor, más enfermo de lo que nosotros en ese momento conocíamos. Era una lucha intensa la que había que dar como Presidente de la República, y sus condiciones físicas quizás no eran las adecuadas para esa lucha. En ese momento, hizo una jugada táctica haciendo una alianza con determinados sectores para poder poner un freno a otros, pero pensando que tenía más tiempo para después buscar síntesis superadoras. No hubo tiempo.
   
- Después de la muerte de Perón se desató un espiral de violencia que desembocó en la dictadura. ¿Usted continuó la lucha política en el país?
- Colaboré con organismos de Derechos Humanos. Milité creando grupos internos dentro del peronismo. Después trabajé en la "Renovación". Cuando vino Menem, luego de Luder, Vittel, Herminio, vi cómo se reincidía en errores, en figuras poco representativas y negativas. De entrada no me gustó Menem, no me sentía representada en ese peronismo. Cuando quedó derrotada la "Renovación", hice una año sabático y cuando me reincorporé a la política, lo hice a través del Frepaso, primero con Bordón y después en el partido de Chacho Álvarez.

jueves, 21 de mayo de 2015

La hora de lanzar propuestas

"Lanzar propuestas" fue el exhorto que ayer Cristina Fernández les arrojó a los dos precandidatos que quedaron en carrera. Ocurrió durante el anuncio de promulgación de la ley que crea la empresa estatal de ferrocarriles, días después de la lluvia torrencial de "humildad" que la Jefa de Estado dejó caer sobre los otros tres precandidatos, que quedaron fuera de pista. Tanto Scioli como Randazzo vienen eludiendo la responsabilidad de decir qué piensan hacer en un hipotético gobierno conducido por ellos. Apenas redundan en definiciones ambiguas sobre la "continuidad del proyecto nacional" pero sin explicitar con qué medidas concretas continuarían el rumbo. Habrá que ver si con el tirón de orejas de la Presidenta, toman la lapicera y se reciben de buenos alumnos, o si seguirán jugando a las escondidas.

El kirchnerismo tuvo, como marca de nacimiento, la ambición de ir corriendo la frontera de lo posible, con reformas en distintos campos que le valieron fuertes reprimendas de parte de los sectores de poder. Tal vez los Kirchner no imaginaron en 2003 que iban a producir un cambio de época tan radical, pero el fragor del proceso político los fue llevando a endurecer algunas posiciones y a tomar el toro por las astas, afectando intereses concretos. Las reacciones no tardarían en llegar. Por momentos, las embestidas de los factores de poder, en particular las corridas financieras, econtraron a un gobierno agazapado, a la defensiva. Sin embargo, tras el aturdimiento incial, el oficialismo tuvo la cintura suficiente y el envión necesario para fugar hacia adelante. Sin ir más lejos, luego del ajuste devaluatorio producto de presiones de los actores financieros, y la declaración de guerra de los fondos buitres, el gobierno volvió a volantear hacia la heterodoxia con un menú que incluyó medidas de impacto concreto como la Ley de Abastecimiento, el Plan Progresar, la Ley de Agricultura familiar y la estatización del sistema ferroviario. Más allá de retrocesos coyunturales, la decisión del gobierno nacional siempre estuvo orientada a la "profundización".

A diferencia de lo que ocurrió en tiempos de Néstor y Cristina, más allá de las connotaciones positivas o negativas que cada uno quiera cargarle, la palabra "profundización" no pareciera estar en la hoja de ruta de sus dos potenciales sucesores. Al menos no lo verbalizan. En el caso de Scioli, una estrella de la motonáutica manoteada en los 90 por Carlos Menem, tal vez sea más sencillo intuir el rumbo de un eventual gobierno, a la luz de su gestión al frente de la Provincia y por el tenor de las declaraciones públicas de su entorno más íntimo. Si hay algo en lo que Scioli no miente es en su "previsibildiad". Nadie duda que Scioli continuaría con la política de mano dura en la Provincia, o que mantendría con menos vidriera las políticas de Derechos Humanos. Tampoco a nadie le sorprendería que vaya soltando gradualmente el tipo de cambio hasta lograr un nivel de convergencia con las expectativas del mercado (sin terapia de shock pero con una aceleración devaluatoria mayor a la de la actual gestión) o que rebajaría la presión tributaria a los exportadores de algunos granos, porque es lo que vienen planteando sus asesores económicos, como Mario Blejer y Miguel Bein. Y no sería descabellado pensar en un refuerzo de los canales de diálogo con Estados Unidos y los países de la Alianza del Pacífico, sin descuidar el Mercosur (aunque borrando del mapa a Venezuela). Esto se encuentra en la plataforma de gobierno que viene diseñando la Fundación Desarrollo Argentino de Pepe Scioli. La no aplicación de las cláusulas antimonopólicas que establece la Ley de Medios es casi una obviedad si se tiene en cuenta los denodados esfuerzos de Daniel por exhibir su empatía con el ecosistema de negocios del Grupo Clarín. También es esperable que se mantengan los planes sociales y los servicios reestatizados, sin avanzar en nuevas nacionalizaciones. Por todo esto, la opción de Scioli 2015 es la más "previsible", como a él le gusta decir, planteando una suerte de equilibrio entre continuidad y cambio. La propaganda "Scioli para la Victoria" es maquillaje que sólo puede entenderse en el marco de una campaña política, y al calor de las encuestas que marcan una popularidad inédita de la Presidenta y un liderazgo a prueba de balas en las filas peronistas. Pero en definitiva, Scioli es Scioli, y ha dado muestras sobradas de autonomía del cristinismo como para dejarse llevar de las narices en caso de arribar al sillón de Balcarce 50.

Lo de Randazzo es más enigmático. Si bien es evidente que es el precandidato, de los dos que quedan, más cercano al cristinismo, lo cierto es que no perteneció nunca al núcleo duro que la Presidenta armó alrededor de la Cámpora y las organizaciones que participan del sello Unidos y Organizados. Por marca generacional, no pertenece ni a la camada de cuadros de los años 70 ("la generación diezmada" de Néstor y Cirstina), ni tampoco a los "pibes para la liberación" que florecieron a partir del conflicto de la l25, por más flores que el Ministro quiera arrastrar hacia su "Florería". Sus años de formación coinciden con otras etapas de la historia del peronismo. Así como Aníbal Fernández, ya en funciones como ministro designado por Kirchner, se definió a sí mismo con el oxímoron "duhaldista portador sano", podría decirse que una hormona similar es la que regula el metabolismo político del Flaco de Chivilcoy. A favor del ministro, hay que decir que muy dificilmente pudo haber atravesado todos estos años en la primera fila de la gestión kirchnerista, con la intensidad de debates que generó el gobierno, sin haber sufrido una transmutación de muchos de sus valores originales. De hecho, fue uno de los primeros dirigentes peronistas que se animaron a abandonar el barco del "zabeca de Banfield" para ir a parar a la toldería pinguina. Seguramente, Randazzo ya no es el mismo dirigente que antes de la experiencia K y es muy probable que quiera continuar con el legado, a su estilo.

El problema es que nunca, hasta ahora, dejó caer un sólo indicio de cómo podría dar cauce a esa continuidad, más allá de conservar las conquistas alcanzadas. Nadie sabe realmente cómo piensa Randazzo hacer frente a los problemas del medio ambiente, qué lugar le dará a la economía social, cómo abordará el tema del aborto, qué solución plantea frente a la concentración del comercio exterior, o del mercado de telecomunicaciones en manos privadas. Tampoco clarificó si cree necesario modificar la ley de Entidades financieras de la Dictadura y si está a favor de implementar una reforma impositiva integral, tal cual sugirió el ministro Kicillof. Ninguno de esos ejes se incrusta en la campaña electoral del ministro. Se muestra confrontativo, pero sólo le muestra los dientes a Scioli y a Clarín, sin confrontar con el resto de las corporaciones.

Evidentemente, Cristina dejó su flanco izquierdo huérfano de representación al sacar fuera del juego a Taiana y Urribarri, quienes no medían. Tampoco le interesó fogonear a ninguna figura de su círculo de confianza. Su sucesor natural podría haber sido Axel Kicillof, a quien definió ayer como su "mano derecha y mejor asistente", pero no se animó a exponer al ministro públicamente en medio de las batallas cotidianas que debe librar contra los fondos buitre y los grupos de poder internos. Seguramente el ministro, que no goza de buena salud en términos de imagen (si bien viene creciendo) será moneda de negociación en las fórmulas o en algún lugar de relevancia institucional. No le alcanzó la nafta para más. En materia de candidaturas, la Presidenta optó por no "profundizar". Y no en estos meses preelectorales, sino que a lo largo de todo su mandato no tuvo intención de preparar el terreno para llegar al final del camino con candidaturas puras consolidadas en la opinión pública, teniendo en cuenta las restricciones constitucionales por todos conocidas. Esto quedará como tarea de reflexión para el futuro.

En lo inmediato, tanto Scioli como Randazzo están a tiempo de exponer explícitamente su programa de gobierno. Scioli tiene más aire para especular, ya que está sentado sobre un caudal enorme de votos independientes. Pero Randazzo, si quiere acortar distancia y quedar tiro a tiro en esta carrera contra el reloj, no le alcanzará con presentarse como el único candidato kirchnerista y con dedicarle munición gruesa a quien considera un infiltrado. La victimización mediática es un arte que el sciolismo domina como pocos. Ya se vio en los conflictos docentes, en las reiteradas peleas del sciolismo con el gobierno en 2012 y 2013, y también con Karina Rabolini sobreactuando congoja y llanto en la pantalla de Fantino. La devoción cristinista no será la llave que abra el cofre de la victoria para Randazzo. Tal vez sea hora de "lanzar propuestas" a la sociedad, como instruyó la Presidenta. Por ahora, en el terreno de los programas, los dos precandidatos no se sacan demasiadas diferencias.